Desde las botas para la nieve hasta las Escrituras, he aprendido esto: la preocupación desperdicia el día de hoy. Confiar en Dios trae paz, incluso en los lugares más fríos.
Desde las botas para la nieve hasta las Escrituras, he aprendido esto: la preocupación desperdicia el día de hoy. Confiar en Dios trae paz, incluso en los lugares más fríos.
De «Nunca viviré allí» a «Aquí estoy»: Dios tiene su manera de guiarnos a lugares que jamás imaginamos. ¡Incluso a Edmonton, con temperaturas de 40 grados bajo cero!
Dios no se esconde de nosotros. Al igual que las bayas en el sendero, su presencia nos rodea; pero debemos buscarlo con todo nuestro corazón para verlo verdaderamente.
Dios ve la fidelidad en las cosas pequeñas. Puede que tu servicio silencioso pase inadvertido, pero está moldeando tu futuro y glorificándolo a Él en este mismo instante.
Deja que el movimiento y el resplandor de las nubes conmuevan tu corazón. Un día, Jesús regresará en gloria, tal como se fue: sobre las nubes del cielo.
Dios anhela pasar tiempo de calidad con nosotros, no visitas rápidas. Él espera, listo para compartir su corazón, si tan solo nos detuviéramos y escucháramos de verdad.
Cuando caminas a través del fuego, no estás solo. Jesús está donde ya estuvieron las llamas: tu escudo, tu protector, tu paz.