De «Nunca viviré allí» a «Aquí estoy»: Dios tiene su manera de guiarnos a lugares que jamás imaginamos. ¡Incluso a Edmonton, con temperaturas de 40 grados bajo cero!
De «Nunca viviré allí» a «Aquí estoy»: Dios tiene su manera de guiarnos a lugares que jamás imaginamos. ¡Incluso a Edmonton, con temperaturas de 40 grados bajo cero!
God doesn’t hide from us. Like the berries on the trail, His presence surrounds us—but we must seek Him with all our heart to truly see.
Dios no se esconde de nosotros. Al igual que las bayas en el sendero, su presencia nos rodea; pero debemos buscarlo con todo nuestro corazón para verlo verdaderamente.
Irritations are a part of life—but how we respond to them can either wear us down or be transformed by God into something beautiful, like pearls from an oyster.
Even in thorny trials, God’s presence is real. Still your fear, praise Him—and watch His living water turn despair into peace.
God longs for quality time with us, not quick visits. He waits, ready to share His heart—if only we would linger and truly listen.
Dios anhela pasar tiempo de calidad con nosotros, no visitas rápidas. Él espera, listo para compartir su corazón, si tan solo nos detuviéramos y escucháramos de verdad.