Ninguno de nosotros está libre de pecado. Sin embargo, con la ayuda de Dios, podemos esforzarnos por ser más como Jesús, quien ¡ERA perfecto!
Ninguno de nosotros está libre de pecado. Sin embargo, con la ayuda de Dios, podemos esforzarnos por ser más como Jesús, quien ¡ERA perfecto!
Nuestras circunstancias no pueden determinar nuestro gozo. Cuando nos entregamos a Dios y decidimos estar contentos, sin importar lo que nos traiga la vida, ¡el gozo del Señor se convierte en nuestra fortaleza!
A veces en la vida nos sentimos abrumados. ¡La buena noticia es que Él es nuestro Dios! Su paz y seguridad nos dan la luz verde para superar cualquier adversidad.
Confiamos en Dios en nuestras situaciones, y las cosas empeoran. Un momento. ¿No es eso un abuso de confianza? ¿O hay alguna razón por la que Dios no responde que no entendemos del todo?
¿Te sientes un poco… insuficiente? ¡Buenas noticias! Nuestro Dios es… ¡MÁS QUE SUFICIENTE! ¡Necesitamos aprender a confiar en los recursos ilimitados de Dios!
Podemos perder temporalmente nuestras huellas dactilares. ¿No sería maravilloso estar libres del pecado para siempre? ¡Buenas noticias! ¡Podemos estarlo!
Estamos sellados con la marca del Espíritu Santo, que nos identifica como instrumentos de Dios para la gloria de su reino.